jueves 21 de enero de 2010

Piedras de Sapo


¿No puedes permitirte comprar un diamante? ¿Qué me dices entonces de una piedra de sapo? Estas piedras, grises o pardas, puede que no brillen al sol, pero según la leyenda estos objetos mágicos cambian de color o de temperatura en presencia de un veneno. Las piedras de sapo, que normalmente se engarzaban en anillos y otras joyas, eran muy populares en la Edad Media, y se creía que procedían del interior de la cabeza de sapos muy viejos.

Según la tradición, una piedra de sapo podía extraerse de la cabeza de un sapo si era necesario, aunque el animal vomitaba amablemente su tesoro si se le pedía. Si alguien te regalaba un anillo con una piedra de sapo, podías comprobar si la piedra era auténtica colocándola ante un sapo. Si saltaba hacia adelante, era auténtica; si se daba la vuelta desdeñoso, era un fraude. (En realidad, las piedras de sapo no son más que piedras vulgares vagamente parecidas a un sapo por su forma y color.)

Además de servir como detectores de venenos, las piedras de sapo eran apreciados talismanes para atraer la felicidad perfecta y la victoria en la batalla. También se usaban como amuleto para proteger las casas y los barcos de cualquier daño, y se creía que tenían propiedades curativas contra las mordeduras y las picaduras.

© El Diccionario del Mago. Página 289.

sábado 21 de noviembre de 2009

Los Gigantes y el Stonehenge


Según el antiguo historiador Geoffrey de Monmouth, Stonehenge, el misterioso círculo de inmensas piedras ubicado en el sur de Inglaterra, debe su origen a los gigantes irlandeses. En sus crónicas, refiere que se acudió a Merlín en busca de consejo para construir un monumento a los muertos en batalla. El mago respondió:

Si deseáis adornar el lugar de sepultura de estos hombres con algún monumento perdurable, enviad a buscar el Círculo de los Gigantes, que se halla en el monte Killaraus de Irlanda. Hay allí una construcción de piedra que ningún hombre de esta época podría erigir jamás, a menos que estuviera dotado de una pericia y una maestría sin par. Las piedras son enormes y no hay nadie capaz de moverlas. Si se sitúan en este lugar tal y como están distribuidas allí, permanecerán en pie eternamente...
Estas piedras están asociadas a ciertos ritos religiosos secretos y poseen diferentes propiedades que pueden ser de importancia médica. Hace muchos años, los gigantes las transportaron desde los confines más remotos de África y las colocaron en Irlanda, en un tiempo en que habitaban en ese país. Siempre que caían enfermos, preparaban un baño al pie de las piedras, pues solían verter agua sobre ellas y recogerla en albercas, donde los enfermos sanaban. Es más, mezclaban el agua con pócimas herbales y de esta forma curaban las heridas. No hay ninguna piedra entre ellas que carezca de virtudes medicinales.

Según Geoffrey, el rey siguó el consejo de Merlín e hizo llevar las piedras hasta su enclave actual.

© Los Mundos Mágicos de Harry Potter. Páginas 101 y 102.